Ya había probado varias cremas para mis brazos. Me sorprendió que LUMERA no quedara grasoso y que mi piel se sintiera más suave y cuidada desde después de la ducha.
Patricia M.
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“No esperaba milagros, solo quería que mi piel dejara de verse tan seca y arrugada. Ahora la siento más suave y me siento más cómoda usando blusas sin mangas.”
Laura G.
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“Pensé que sería como cualquier otro aceite. Uso muy poquito sobre la piel húmeda y ya no siento esa tirantez después de bañarme. Para mí sí hizo diferencia.”
Rosa Elena V.
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Úsalo una vez al día sobre la piel limpia y seca. Aplica una pequeña cantidad en la zona deseada y masajea suavemente hasta que la mayor parte del aceite se haya absorbido.
No necesitas saturar la piel: empezar con poca cantidad ayuda a conseguir un acabado más cómodo.
¿Para qué tipo de piel está pensado?
LUMERA está especialmente pensado para piel corporal madura, seca o de aspecto fino y arrugado, especialmente cuando la piel ya no se siente ni se ve como antes.
Puede utilizarse en brazos, piernas, abdomen, muslos, escote y otras zonas corporales que necesiten nutrición y cuidado.
¿Me va a dejar la piel grasosa?
Es una objeción totalmente normal con un aceite corporal. La clave está en usar poca cantidad y masajearla bien.
Un aceite corporal no tiene por qué significar terminar empapada en producto. Empieza con unas gotas y añade más solo si tu piel lo necesita.
¿En qué se diferencia de una crema corporal normal?
Una crema puede aportar hidratación y suavidad, pero LUMERA utiliza un formato oleoso y emoliente diseñado para acondicionar intensamente la superficie de la piel.
No lo posicionaría como “las cremas no funcionan”, porque eso sería falso. La diferencia es que muchas mujeres maduras buscan algo más nutritivo cuando su crema habitual ya les parece insuficiente.
 
 
Cuando la piel está mejor cuidada, se nota.
Con el paso de los años, la piel del cuerpo puede verse más seca, fina y arrugada. LUMERA Magic Body Oil nutre y acondiciona intensamente la piel, ayudando a que se sienta más suave, flexible y confortable, mientras mejora visiblemente la apariencia de la sequedad y la textura con el uso constante.
Antes
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Nutre, suaviza y ayuda a mejorar la apariencia de la piel seca y arrugada. Pruébalo durante 60 días y, si LUMERA no es para ti, solicita tu devolución.
 
 
Cuidado corporal pensado para la piel madura.
Hay zonas donde los cambios de la piel se hacen especialmente visibles. LUMERA aporta aceites emolientes que ayudan a nutrir, suavizar y acondicionar la piel seca y de aspecto arrugado, desde los brazos y el escote hasta el abdomen, muslos y piernas.
 
 
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Customer Reviews
Overall rating: 4.9 / 5 from 512 reviews.
Compré LUMERA con bastante desconfianza porque sinceramente ya estaba cansada de probar cosas. Lo que más me gustó es que no necesito ponerme muchísimo para sentir la piel cómoda.
Desde la menopausia mi piel dejó de sentirse como antes, especialmente en brazos y pecho. No ha hecho milagros, pero sí siento que ahora se ve más suave, flexible y cuidada.
Llevaba años poniéndome crema todos los días, pero últimamente parecía que mi piel se la ‘bebía’. Con LUMERA la siento mucho más nutrida y menos áspera.
Los primeros días me ponía muchísimo y sí quedaba más aceitosa de lo que quería. Cuando empecé a usar menos cambió totalmente. Ahora me gusta mucho cómo deja la piel, sobre todo en brazos y piernas.
Antes salía de la ducha y enseguida sentía la piel tirante. Con unas gotas de LUMERA sobre la piel húmeda queda suave y cómoda. Ese fue el cambio que noté desde el principio.
“Bajé bastante de peso y empecé a notar mucho más la textura de mis brazos y abdomen. No puedo decir que haya desaparecido la piel floja, pero sí se ve menos reseca y mucho más cuidada.”
Sé perfectamente que ningún aceite me va a quitar años de encima. Lo que sí quería era que mi piel no se viera tan seca y apagada. En eso sí he notado una diferencia que me gusta.
En las piernas no me fijaba tanto, pero mis brazos se veían cada vez más resecos y con mucha textura. Con el uso constante los veo más cuidados y ya no estoy pendiente de ellos todo el tiempo.
Los aceites normalmente no me gustan porque siento que se quedan encima de la piel. Con este aprendí que necesito muy poca cantidad. Me puedo vestir después sin sentirme pegajosa.
De repente empecé a notar los brazos y las piernas mucho más secos. LUMERA se volvió parte de mi rutina después de la ducha porque me deja la piel flexible y cómoda durante más tiempo.
Se me hizo caro y tardé varios días en decidirme. Lo que me convenció fue cómo se siente mi piel después de bañarme. Ya no tengo esa sensación de tirantez que me daba aunque usara crema.
No esperaba que desapareciera la piel floja, solo quería que mis brazos dejaran de verse tan secos y arrugados. Los noto más suaves y con mejor aspecto. Este verano he vuelto a usar blusas sin mangas.
Ya había probado varias cremas para mis brazos y ninguna me duraba mucho. Pensé que LUMERA me iba a dejar toda grasosa, pero usando poquito queda muy cómodo. Mi piel se siente más suave y se ve mucho más cuidada.
Ya había probado varias cremas y honestamente no esperaba gran cosa. Me lo pongo al salir de bañarme, antes de que la piel se seque por completo. En mi caso, la piel de mis brazos se siente más flexible. Eso era exactamente lo que buscaba.
Me preocupaba que manchara la ropa. La primera semana no noté gran cosa visualmente, aunque la sensación de suavidad sí estuvo desde el inicio. Aun así, una vez que encontré la cantidad correcta me gustó mucho. La piel de mis brazos ya no se siente tan tirante y la sensación después de la ducha es mucho más cómoda.
Me preocupaba que manchara la ropa. Mi piel cambió mucho en los últimos años y me costó aceptar que la misma loción de siempre ya no me daba el mismo resultado. Me lo pongo al salir de bañarme, antes de que la piel se seque por completo. Lo que más me gustó fue que puedo ajustar la cantidad y no quedo pegajosa. A las semanas me di cuenta de que ya no estaba mirando mi piel con la misma obsesión. La clave para mí fue no excederme con la cantidad; así puedo vestirme sin problema. Me siento más cómoda con blusas sin mangas.
Lo compré con miedo a sentirme aceitosa, sobre todo en brazos y piernas. Desde los primeros días me gustó que la piel no volvía a sentirse seca tan rápido. Pensé que el efecto sería solo de unas horas, pero con la rutina diaria noto que la piel de todo mi cuerpo se ve menos reseca. Ya no estoy buscando otra crema cada dos semanas.
Los productos con aroma intenso me cansan rápido, así que ese era mi principal freno. Durante mucho tiempo pensé que necesitaba una crema más fuerte. Aprendí a usar poco producto después de la ducha y así me funciona mejor. Me sorprendió que la rutina fuera tan sencilla. La piel del escote y de los brazos se siente mucho más suave y eso me ha hecho ser mucho más constante. Me gusta que la piel se vea cuidada sin necesidad de maquillaje corporal.
Con todo lo que ya había gastado en cremas, me costó justificar otra compra. Me sorprendió para bien. La piel del escote y de los brazos se siente mucho más suave y no siento que lleve una capa pesada encima.
Pensé que sería otro aceite más de los que solo dejan brillo. Me gusta que el resultado sea algo cotidiano y no una promesa imposible. Lo aplico después de secarme ligeramente y no necesito usar demasiado. La piel de mi abdomen queda cómoda durante más tiempo. Me siento más cómoda con cómo se ve mi abdomen después de haber bajado de peso.
Uso mucha ropa clara y no quería terminar con marcas de aceite. El frasco me pareció más pequeño de lo que imaginaba, aunque usando poco me dura bien. Aun así, una vez que encontré la cantidad correcta me gustó mucho. La piel de mis muslos tiene un brillo bonito sin verse aceitosa y la sensación después de la ducha es mucho más cómoda.
Soy poco constante cuando un producto no me da ninguna recompensa al principio. La primera semana no vi un cambio visual grande, pero la comodidad sí la noté desde el principio. Aun así, la piel del escote y de los brazos se siente más flexible.
Con todo lo que ya había gastado en cremas, me costó justificar otra compra. Me cansé de comprar cosas que prometían demasiado y luego solo dejaban la piel suave un rato. No esperaba que esto eliminara flacidez ni nada parecido. Lo incorporé justo después del baño y ya se volvió automático. La diferencia más rápida fue que dejó de sentirse tan tirante. Con los días fui notando que la piel de mis antebrazos se siente mucho más suave. Con el tiempo empecé a notar que la resequedad dejaba de ser lo primero que veía. Me gusta que se vean cuidados sin intentar aparentar otra edad.
No buscaba un resultado instantáneo, pero sí algo que se sintiera agradable desde el primer día. Lo compré sobre todo porque la piel del escote y de los brazos se veía más seca desde la menopausia. Había probado cremas más ligeras, otras más densas y hasta aceites, así que iba con pocas expectativas. Me lo pongo al salir de bañarme, antes de que la piel se seque por completo. Lo primero que noté fue la suavidad. Después de varias semanas, la piel del escote y de los brazos se ve más cuidada. No diría que cambia la estructura de la piel, pero sí cómo se ve y se siente en el día a día. Me siento más cómoda con blusas de manga corta o con un poco de escote.
No me preocupaban tanto las piernas; eran mis brazos los que me hacían pensar en la piel todo el tiempo. La primera semana no noté gran cosa visualmente, aunque la sensación de suavidad sí estuvo desde el inicio. Aun así, una vez que encontré la cantidad correcta me gustó mucho. La piel del escote y de los brazos se siente nutrida sin quedar pesada y la sensación después de la ducha es mucho más cómoda.
Soy poco constante cuando un producto no me da ninguna recompensa al principio. Lo compré sobre todo porque la piel de mis muslos se veía más delicada que antes. Había probado cremas más ligeras, otras más densas y hasta aceites, así que iba con pocas expectativas. Lo aplico después de secarme ligeramente y no necesito usar demasiado. Desde los primeros días me gustó que la piel no volvía a sentirse seca tan rápido. Después de varias semanas, la piel de mis muslos se siente mucho más suave. No diría que cambia la estructura de la piel, pero sí cómo se ve y se siente en el día a día. Me siento más cómoda usando shorts en casa o de vacaciones.
Mi primera reacción fue pensar: otro aceite corporal, ¿qué puede tener de diferente? Durante mucho tiempo pensé que necesitaba una crema más fuerte. Aprendí a usar poco producto después de la ducha y así me funciona mejor. Me sorprendió que la rutina fuera tan sencilla. La piel del escote y de los brazos tiene un brillo bonito sin verse aceitosa y eso me ha hecho ser mucho más constante. Ahora siento que esas zonas se ven más cuidadas cuando me arreglo.
No soy fan de los aceites porque odio sentir la piel pegajosa. La diferencia más rápida fue que dejó de sentirse tan tirante. Pensé que el efecto sería solo de unas horas, pero con la rutina diaria noto que la piel de todo mi cuerpo tiene un brillo bonito sin verse aceitosa. No necesito que mi piel parezca más joven; me basta con verla sana y cuidada.
No lo compré pensando que iba a tensar mágicamente la piel. La piel de mi abdomen se veía más arrugada de lo que recordaba. Con el uso diario, se siente más flexible.
No quería un producto que me obligara a esperar media hora antes de ponerme ropa. No hace milagros, pero eso justamente hace que me guste más la experiencia: sé qué esperar. Aun así, una vez que encontré la cantidad correcta me gustó mucho. La piel de mis piernas se siente más flexible y la sensación después de la ducha es mucho más cómoda.
No soy fan de los aceites porque odio sentir la piel pegajosa. No buscaba una transformación imposible, solo que la piel se sintiera mejor. Lo incorporé justo después del baño y ya se volvió automático. Lo primero que noté fue la suavidad. Ahora la piel del escote y de los brazos se siente nutrida sin quedar pesada. Ahora siento que esas zonas se ven más cuidadas cuando me arreglo.
Ya estaba cansada de comprar productos que se sienten bien un rato y después se olvidan. El frasco me pareció más pequeño de lo que imaginaba, aunque usando poco me dura bien. Aun así, una vez que encontré la cantidad correcta me gustó mucho. La piel de mis antebrazos tiene un brillo bonito sin verse aceitosa y la sensación después de la ducha es mucho más cómoda.
Después de varias compras que exigían paciencia infinita, quería notar algo desde el uso diario. Durante bastante tiempo mi problema no era solo la resequedad; era que la piel de mis antebrazos se veía más delicada que antes incluso después de ponerme crema. Lo incorporé justo después del baño y ya se volvió automático. Enseguida noté que la piel quedaba más cómoda. Al principio pensé que sería únicamente una sensación temporal. Con el tiempo empecé a notar que la resequedad dejaba de ser lo primero que veía. No fue un cambio de la noche a la mañana; lo que sí noté rápido fue que la piel se sentía mejor. Me siento más cómoda cuando llevo los brazos descubiertos.
No fue una compra impulsiva; por el precio lo pensé mucho. Mi piel cambió mucho en los últimos años y me costó aceptar que la misma loción de siempre ya no me daba el mismo resultado. Lo aplico después de secarme ligeramente y no necesito usar demasiado. Lo que más me gustó fue que puedo ajustar la cantidad y no quedo pegajosa. A las semanas me di cuenta de que ya no estaba mirando mi piel con la misma obsesión. No hace milagros, pero eso justamente hace que me guste más la experiencia: sé qué esperar. Me gusta que se vean cuidadas incluso con luz natural.
Soy muy especial con los aromas y no quería algo demasiado perfumado. La primera semana no noté gran cosa visualmente, aunque la sensación de suavidad sí estuvo desde el inicio. Aun así, una vez que encontré la cantidad correcta me gustó mucho. La piel de mis muslos ya no se siente tan tirante y la sensación después de la ducha es mucho más cómoda.
No esperaba que un aceite me quitara piel realmente floja. No buscaba una transformación imposible, solo que la piel se sintiera mejor. Me lo pongo al salir de bañarme, antes de que la piel se seque por completo. La diferencia más rápida fue que dejó de sentirse tan tirante. Ahora la piel de mi abdomen se siente mucho más suave. Ya no siento que la resequedad haga que la textura se marque todavía más.
Después de adelgazar, la piel de los brazos se me empezó a notar más fina y reseca. La piel de mis brazos y piernas se veía muy reseca y sentía que ninguna crema me duraba. Lo uso con la piel todavía un poco húmeda y con muy poca cantidad me alcanza. Lo primero que noté fue la suavidad. Con el uso constante, ya no se siente tan tirante. Se volvió una de las pocas cosas de mi rutina corporal que sí disfruto mantener.
Con todo lo que ya había gastado en cremas, me costó justificar otra compra. Por el precio sigo siendo exigente, pero al menos es un producto que sí termino usando. Aun así, una vez que encontré la cantidad correcta me gustó mucho. La piel de mis antebrazos queda cómoda durante más tiempo y la sensación después de la ducha es mucho más cómoda.
No soy fan de los aceites porque odio sentir la piel pegajosa. Me gusta que el resultado sea algo cotidiano y no una promesa imposible. Me lo pongo al salir de bañarme, antes de que la piel se seque por completo. La piel de mis brazos queda cómoda durante más tiempo. El mejor cambio es que ya no pienso tanto en mis brazos cuando me visto.
No fue una compra impulsiva; por el precio lo pensé mucho. Me gusta que el resultado sea algo cotidiano y no una promesa imposible. Con unas pocas gotas después de la ducha tengo suficiente para la zona que quiero cuidar. La piel de mi abdomen queda con mejor aspecto después de la ducha. Ya no siento que la resequedad haga que la textura se marque todavía más.